No hay productos en el carrito.

IMG_9501
Adviento

Un Belén en cada corazón

Desde niña he pensado que el tiempo de adviento y navidad son una época llena de gozo para todos, incluso sin profundizar en el verdadero sentido de la navidad. Desde muy pequeña me emocionaban estas fechas, sin embargo conforme fui creciendo fui escuchando comentarios como “no me gusta la navidad” “se perdió la magia” “son épocas difíciles y tristes” y un sinfín de comentarios que año con año se repiten….
Si lo vemos por el lado humano, puede ser todo eso que se dice en algunas ocasiones, pero si vamos mar a dentro a ver lo que realmente significa esta época nuestro corazón se puede sorprender y sobretodo dejar envolver por el verdadero significado de estas fechas.
Deja que Jesús venga a ensanchar ese corazón que está sediento de amor, que ese sea el mayor regalo.
Más allá de las reuniones y los regalos es un momento para ser don y acoger a Jesús, recibirlo en cada uno de nuestros corazones, vivir de cara a su nacimiento con la certeza e ilusión que viene a quedarse con cada uno de nosotros. Porque viene a redimirnos por amor, es el inicio de nuestra historia de SALVACIÓN.
Quizá podamos caer en la tentación de vivir alguna de esas frases que nos desaniman y pueden ser desesperanza para los corazones sin embargo Dios al regalarnos la libertad nos invita a elegir vivir un adviento y una navidad de cara a la fe y al amor. Siendo testigos y partícipes de uno de los mayores milagros….
Estos días previos son una invitación a no solo preparar los regalos y la cena sino a preparar nuestro corazón para su llegada, a dejarnos envolver por la llegada de ese bebito precioso a nuestras vidas.
Es un día en el que Dios pone un Belen en cada alma.
Pensó en cada detalle, no se le escapa nada y esta navidad nos lo quiere recordar. Abramos nuestro corazón de par a par para recibir al Rey de Reyes….
Ese es el regalo más grande que podemos hacer

creados para ser santos
FEVida

Creados para ser SANTOS

¡Qué locura cuando decidimos soltar el control y confiar plenamente en Él! Estos últimos días he tenido la oportunidad de reflexionar profundamente sobre las veces en que, genuinamente, he soltado el control y cómo Jesús me ha sorprendido con algo más grande. Esto aplica para todos los aspectos de nuestra vida. Cada día que pasa me queda más claro que fuimos creados para ser santos y que Jesús quiere que, mientras estemos aquí, nuestro camino sea llevadero si lo recorremos de su mano.

Así como Pedro caminó sobre las aguas, todo iba bien hasta que desconfió y cayó. ¿Cuántas veces no hemos sido como Pedro, llenos de miedo, desconfianza y terminamos cayendo? Sin embargo, Jesús, sin importar cuántas veces caigamos, siempre está dispuesto a levantarnos. Ojalá tengamos las agallas de Pedro para decirle: “¡Sálvame, Señor!”

Estoy segura de que Jesús toma nuestro “nada” y lo transforma en “todo” y en algo enorme, porque así es Él. No sabe dar poco; da a manos llenas. Nos enseñan muchas cosas en la vida, pero pocas veces nos enseñan a confiar plenamente en Dios.

La realidad es que, cuando le entregamos todo sin reservas, nos sorprende con algo mejor. Dios sabe todo de nosotros, pero no es lo mismo que lo hagamos partícipe de nuestra vida. Él es un caballero, no irrumpe; al contrario, espera pacientemente y se alegra profundamente cuando lo invitamos a entrar en nuestro corazón.

¿Qué ves en mí que no me sueltas?
A pesar de nuestros tropiezos y defectos, no nos suelta. Su amor y misericordia son tan grandes que no se pueden explicar. Él no nos pide un corazón perfecto, sino uno dispuesto a dejarlo obrar en nosotros.

No somos dignos de ti, pero te necesitamos…

Hace unos meses tuve el regalo de visitar la parroquia de Nuestra Señora de Fátima, y mi corazón no podía con la belleza del lugar. Haber tenido la oportunidad de contemplar a Nuestra Madre y a Jesús Eucaristía fue una experiencia única. Experimentar el amor de Madre e Hijo envuelve el alma, y recordar ese momento hace que mi corazón vuelva a experimentar ese gozo inexplicable.

image
Vida

Jesús calma las tempestades de mi corazón

Últimamente una frase que me acompaña mucho en mis días es “Ocúpate Tú de todo” y de alguna forma siento que le doy chance a mi corazón de descansar, entregando todo a Jesús, haciéndolo parte de las cosas de mi vida. Poniendo mi 100 pero dejando a Jesús poner su 100…de eso se trata de hacer equipo, confiar y esperar.